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NUESTRA TIERRA

 

Valdepeñas es una ciudad de España, situada en la provincia de Ciudad Real, dentro de la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha. Comprende además del núcleo urbano, el barrio de Consolación a 11 km de distancia en la A-4 dirección a Madrid, que se fundó en la década de 1940 como núcleo de colonización de tierras de labranza y las casas de los Baños del Peral a 7 km por la carretera de La Solana.

Es cabeza del partido judicial que agrupa a las localidades de Moral de Calatrava, Santa Cruz de Mudela, Viso del Marqués, Torrenueva, Castellar de Santiago y Almuradiel.

Toponimia

Etimológicamente su nombre significa Valle de peñas, por estar situada en un amplio meandro del río Jabalón rodeado de cerros (estribaciones de Sierra Morena que marcan el límite sur de la llanura manchega justo en esta localidad) y por abundar en su subsuelo la roca caliza.

-Periodo ibérico

De esta época destaca el poblado ibérico del Cerro de las Cabezas, un gran oppidum o poblado fortificado con una construcción en la cumbre del cerro que los investigadores que la han estudiado nombran como acrópolis. El poblado estuvo habitado entre los siglos VII y II a. C., situado al sur de la ciudad en la vega del Jabalón y de referencia obligada en los actuales manuales de historia. Es uno de los yacimientos arqueológico más extensos de la provincia de Ciudad Real; naturalmente, es uno de los más importantes de la cultura oretana. Se puede visitar junto con el inaugurado Centro de Estudios Iberos. En las últimas excavaciones han aparecido restos que podrían sugerir los primeros vestigios del cultivo de la vid en estas tierras, aunque aún es pronto para confirmar estos hechos.

Periodo romano y visigodo.

Ya en el siglo XVI, en el emplazamiento donde se construía el Convento de los Trinitarios, se encontraron lápidas funerarias, monedas romanas y los cimientos de una villa romana del siglo I a. C., que persistiría en la época visigoda.

Historia medieval.

Periodo islámico.

Durante el periodo islámico la zona perteneció al Reino de Toledo, siendo de esta época los restos de muralla de una antigua fortaleza presentes en los muros de la Iglesia de la Asunción, apreciándose un reloj de sol y varias inscripciones en su fachada meridional en árabe. Según Fernando Vasco Merlo en la fachada norte o Puerta Umbría había dos lápidas con inscripciones mahometanas que rezaban "En nombre de Dios, Piadoso Dios. Grande. Rico Dios, que hace enriquecer y también hace empobrecer. Grande. Plenísimo. Uno el Dios. Ya ha llegado la hora de la Oración, uno uno uno, el Dios Mohamed, hijo del Dios del Patriarca Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob, el Dios de David y su hijo Salomón, que sea siempre valiente la espada en contra del enemigo y haga destruir... y valga la verdadera ley de Mahoma. Quien es moro, es menester conforme lo manda la ley, de ir a la guerra de edad de catorce años hasta los cincuenta". De la segunda sólo se pudieron leer estas tres palabras "Unidos, Juntos, Moriremos". Según la tradición oral, los moradores de estas tierras obtuvieron una bula del Califato por la que se les autorizaba al cultivo de la viña y la manipulación del vino, que estaba prohibido por el Corán (Antonio Brotons). Los moriscos, abandonarían Valdepeñas por el decreto de expulsión que se dictó en el siglo XVI.

Reconquista y Orden de Calatrava.

Alrededor de la actual Iglesia de la Asunción –antigua fortaleza– se fundaría la villa de Valdepeñas por decisión de la Reina Doña Berenguela tras la batalla de Las Navas de Tolosa, agrupando a los pobladores de varias aldeas cercanas: Aberturas, Corral Rubio de Jabalón, Santa María de las Flores y Castilnuevo, de las cuales aún se conserva memoria en varios topónimos.

El primer texto en el que se menciona la población como tal se encuentra en los archivos de la Orden de Calatrava en 1243, citando al Comendador de Valdepeñas. Desde ese momento Valdepeñas perteneció a la Orden de Calatrava, la cual, a los nuevos pobladores procedentes de los Reinos de Castilla, León (Galicia principalmente) y Aragón, en estas tierras reconquistadas exigía como condición para su establecimiento y derecho de ciudadanía, continuar con el cuidado de la vid, que había pervivido durante la época musulmana. Valdepeñas continuó extendiendo los viñedos en gran medida y creciendo como próspera villa. La villa sirvió de línea de separación de dos grandes Órdenes Militares, la de Calatrava y la de Santiago, hoy comarcas de Campo de Calatrava y Campo de Montiel.

De estos siglos y posteriores es la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, declarada monumento nacional, y en la que encontramos desde un estilo gótico primitivo del siglo XIII hasta el denominado estilo Cisneros, en sus sucesivas reformas y adaptaciones.

Convento de los Padres Trinitarios S. XVI

En esta época medieval cabe destacar la presencia de una comunidad judía, como prueba la existencia de al menos dos sinagogas, una convertida con el tiempo en ermita (el actualidad Auditorio Municipal Francisco Nieva) y la otra sería el edificio antiguo donde se encontraba la Parroquia del Cristo, detrás de su emplazamiento actual. Actualmente las calles de Valdepeñas convergen en torno a la antigua fortaleza (hoy iglesia) situada en el centro de la villa, y se muestran alineadas y ordenadas según avanza el crecimiento de la población. Por tanto, no se corresponde con una ciudad típicamente medieval con callejas estrechas y desalineadas, ratificando la idea de su nacimiento en el siglo XIII y posterior crecimiento urbanístico.

Historia moderna.

Según Vasco Merlo, quien cita a su vez a varios historiadores y cronistas de la época, los Reyes Católicos se alojaron el día 18 de febrero de 1488 en la casa de la madre de Alfonso de Merlo (ubicada en la calle Torrecilla), a su paso para la conquista de Granada. En esta casa dejaron al cuidado de la viuda a las Infantas, durante parte de la campaña. El mismo Alfonso de Merlo fue nombrado Capitán y marcho con más de doscientos hombres para la conquista de Granada, sufragando los gastos con su hacienda. Lo que sería reconocido por los Reyes Católicos otorgándole el título de Caballero. Algunos de sus descendientes se trasladaron al Nuevo Mundo llegando a tener importantes cargos en Perú y Chile.[1] Según un dicho popular, la reina Isabel en uno de sus múltiples viajes hacia el sur, dio a luz en Valdepeñas a un niño, que no sobrevivió y posteriormente fue enterrado en la Iglesia de la Asunción. El escudo de los Reyes Católicos aunque no muy bien conservado preside la puerta principal o del sol de la iglesia.

Del siglo XVI encontramos en la actualidad diversos edificios religiosos como el Convento de los Trinitarios, con una fachada muy parecida a la del Convento de la Encarnación en Madrid, así como casas señoriales de esta época. Una de ellas es la que sirve como sede de la Fundación y Museo de Gregorio Prieto, una casona manchega del siglo XVII que perteneció a la marquesa de Linares como indica el escudo de armas que se encuentra en su fachada. Otra de ellas del siglo XVI, es la que alberga actualmente el Museo Municipal, perteneció hasta hace poco a los frailes trinitarios, fue comprada y restaurada por el consistorio para su actual utilización. También destacar la casa de la familia Vasco en la calle Real.

A partir del reinado de Fernando el Católico, los reyes pasaron a ser los grandes maestres de las Órdenes Militares, con el fin de controlar su poder. Por la Bula del 4 de mayo de 1523, el Papa Adriano VI concedió las Órdenes al Reino de Castilla y León, pasando a la jurisdicción real un importante patrimonio: dos ciudades, doscientas villas (Valdepeñas entre ellas) y un centenar de aldeas, repartidas en un amplio territorio.

El señorío de Valdepeñas.

Para aliviar las maltrechas arcas del Estado, el rey Felipe II vendió la villa de Valdepeñas el 22 de abril de 1575 a Don Álvaro de Bazán, primer Marqués de Santa Cruz, por la suma de 240.000 ducados. Valdepeñas pasaría a ser un Señorío, segregándose de la Orden de Calatrava. En lo que era la Casa del Comendador de Valdepeñas, cerca de la plaza y esquina con la calle de la Virgen, el marqués mandó edificar un palacio, del cual no se ha conservado ningún vestigio.

En tiempos del séptimo marqués a principios del siglo XVIII, el palacio de Valdepeñas llego a ser la verdadera corte de los Marqueses de Santa Cruz, tenía salones de estilo francés, donde se reunían para juegos cortesanos, además, se celebraban fiestas y banquetes, representaciones de teatro, tertulias y críticas literarias.[2]

Los vinos de Valdepeñas, promocionados sin duda por los sucesivos marqueses, se bebían en la Corte española de los Austrias, y su fama se extendió así por todo el país. El clarete de Valdepeñas recibía en esta época el nombre de "aloque". Carlos III estipuló un aumento en vino de Valdepeñas sobre la soldada que pagaba a los artesanos que construían los edificios más nobles de la capital de España (las Puertas de Alcalá y de Toledo), como refiere entre otros Antonio Brotons.

Plaza de España, Valdepeñas

Historia contemporánea.

Siglo XIX.

El tiempo pasó sin muchos hechos destacables hasta el 6 de junio de 1808, en plena ocupación napoleónica de España. Ese día el Ejército huyó de Valdepeñas por el inminente paso de tropas napoleónicas que se dirigían a Andalucía como refuerzos. El pueblo entero (incluidas mujeres y niños junto con vecinos de pueblos cercanos), se alzó en armas no permitiendo el paso a las tropas, consiguiendo con un coste elevado de vidas y el incendio de parte de la villa, la retirada de los franceses de la provincia de La Mancha.[3] Este retraso facilitó sin duda la victoria española en la batalla de Bailén. El hecho fue recogido por Galdós[4] en sus Episodios Nacionales y sirvió para que el rey Fernando VII le otorgara el título de Muy Heroica villa. Destacaron en esta guerra famosos guerrilleros de la ciudad como: Francisco Abad Moreno "Chaleco"[5]

Juana Galán "La Galana", La Fraila; o el cura "Calao".

Durante este siglo XIX se ve, como el resto de España, convulsa por guerras civiles -guerras carlistas-, aunque sin llegar a destacar nada importante. Como consecuencia de una nueva División territorial de España en 1833 en la que se cambian la mayoría de las provincias españolas existentes en esa época por las que hoy en día existen desaparecerá la provincia de La Mancha para dar lugar a la nueva de Ciudad Real segregándose e incorporando distintos territorios de la primera y pasando Valdepeñas a depender administrativamente de ésta última. Es de destacar los cambios de propiedad que se producen en este siglo y que afectarán tanto a Valdepeñas como al resto de la provincia con las sucesivas desamortizaciones sobre las posesiones de señoríos, mayorazgos, órdenes religiosas y militares.

A finales del siglo XIX y principios del XX, llegarán a Valdepeñas el ferrocarril, la luz eléctrica, el agua potable, posibilitando un gran desarrollo y la aparición de una burguesía emergente, que hará crecer la villa, llegando a ser la más grande de toda la provincia, duplicando en habitantes a la propia capital. En esta época se erigieron bellos palacetes y casas junto con una cuidada ordenación urbana. Las vías de tren tenían terminales en ciertas casas valdepeñeras próximas a la estación de ferrocarril, para cargar y descargar vino. En 1895, la Reina Doña Cristina le da el título de Ciudad.

Siglo XX.

Molino Museo, Valdepeñas.

Con él se rompe este auge, coincidiendo con la guerra civil española que dejará a la ciudad paralizada en su desarrollo. Durante las décadas de 1940, '50, '60 y '70 Valdepeñas, "se apea del tren del desarrollo industrial", viéndose anclada en la agricultura y la industria del vino tradicional y familiar, un fenómeno común de la España interior, a excepción de los polos industriales. Esto hará que muchos valdepeñeros emigren hacia las grandes ciudades, haciendo que su población disminuya y se estanque durante este tiempo.

En 1979 Valdepeñas sufre su última gran riada (la anterior en 1892) por el desbordamiento del arroyo de "La Veguilla" que cruza de este a oeste la ciudad. La destrucción de dos barrios y el fallecimiento de 22 personas por el agua, convierte este suceso en noticia nacional durante semanas. Este hecho posiblemente hiciera cambiar drásticamente la economía de Valdepeñas; marcando el fin de la antigua y fructuosa industria vinícola.

Ya en los años 1980s, se lleva a cabo en Valdepeñas un intenso proceso de reconversión del sector vitivinícola. De las más de 600 bodegas tradicionales se cerrarán muchas y surgen grandes bodegas que desarrollan técnicas punteras en la elaboración del vino, nuevas formas de producción con otra manera de ver el mercado. Se pasará del vino que surte las tabernas de Madrid a la exportación internacional. Incluso se introducen variedades distintas de uva.

Fiestas y cultura.

Cartel de Fiestas del 1º Centenario 1908

En la actualidad en Valdepeñas se celebran anualmente las Fiestas del Vino, a primeros de Septiembre (antes conocidas como "de la Vendimia", desde hace más de 50 años) consideradas de Interés Turístico Nacional. Coincidiendo con éstas, viene teniendo lugar desde el año 1940 la Exposición Nacional de Artes Plásticas, decana de cuantos certámenes de bellas artes se celebran en España y dotada del premio más cuantioso. Por todo ello obtuvo la ciudad la Medalla de Oro a las Artes en 2001.

Además se celebra la feria de Agosto en la primera semana de dicho mes.

Sus vinos pertenecen a la segunda D.O. más antigua de España. En la localidad se encuentra también la sede del Consejo Regulador del queso manchego.

Gastronomía.

  • Arrope.
  • Caldereta.
  • Duelos y quebrantos.
  • Gachas manchegas.
  • Migas manchegas.
  • Mostillo.
  • Pipirrana.
  • Pisto manchego.
  • queso manchego.
  • Sopas vueltas.
  • Tiznao.
  • Dulces o cochura, entre otros: Manoletes, Españoles, Bizcocha, Flores Manchegas, Nuegados (por los Santos), Torrijas, Mantecados, Cortadillos, Nochebueno (en Navidad).

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